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La Carlota – Córdoba

El Eco Invisible de la Ausencia: La Serenata Eterna para la Maestra Nora Palacios de Álvarez.

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Por: Ricardo Horacio Valle

Hay vidas que no se extinguen con el silencio; simplemente cambian de tono. Quedan suspendidas en el aire, como esas notas de piano que siguen vibrando mucho después de que los dedos han dejado de presionar las teclas.

En la última emisión de Lo Mejor de la Semana, la palabra se despojó de su ropaje cotidiano para hacerse oración, música y memoria. A través de un pedido entrañable de su compañera de ruta, Zulema, nos abrimos paso al tributo más puro: aquel que nace de la amistad tejida en torno a la armonía. Rendimos homenaje a Nora Palacios de Álvarez, la maestra, la guía, la amiga que durante medio siglo convirtió su pasión en la banda sonora de nuestra Villa Real de La Carlota.

Durante 50 años, la casa y las manos de Nora fueron un refugio. Por su tutela pasaron cantantes, instrumentistas y almas jóvenes que buscaban en el arte una razón de ser. Pero no enseñó únicamente escalas ni solfeos; enseñó el valor humano del encuentro.

Aquel piano no era solo madera y cuerdas: era un altar donde la amistad rebosaba en cada ensayo, donde la complicidad de cuatro manos sobre el teclado transformaba el esfuerzo en una fiesta del espíritu. Como decía aquella petición sincera de Zu: el verdadero homenaje es recordar la gracia de haber compartido el camino.

«La música, el amigo y el maestro que parte se entrelazan en un mismo sentimiento. La memoria imborrable no se construye con estatuas de bronce, sino con las notas que quedan flotando en el aire cuando la persona ya no está.»

Al sonar los acordes de la serenata, la radio se transformó en un puente entre lo terrenal y lo infinito. Las melodías tienen el don divino de conservar intactas la risa, la mirada y la calidez de quienes han partido.

Hoy, las notas musicales no son un adiós definitivo; son el abrazo invisible con el que Nora sigue arropando a sus alumnos y amigos. Es la lección final de una docente ejemplar: enseñarnos a transitar la vida, la ausencia y la nostalgia con el corazón abierto de par en par.

Buona notte, Norita… Ci vedremo nei miei sogni. Que las estrellas del cielo de la Punta del Sauce afinen sus arpas para recibir a quien hizo de La Carlota un lugar más dulce, más armónico y más humano.

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