El rol del Concejo y el eterno problema de los desagües: ¿Quién se hace cargo?
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Por Francisco «Paco» Huguet.
En una reciente sesión del Honorable Concejo Deliberante (HCD), fuimos testigos de una dinámica que nos invita a reflexionar sobre los verdaderos alcances y el funcionamiento de nuestro cuerpo legislativo local. El único expediente tratado en la noche fue una solicitud iniciada por los concejales de la Unión Cívica Radical, dirigida al Departamento Ejecutivo Municipal (DEM), exigiendo un relevamiento técnico e hidráulico del sistema de drenaje pluvial que desemboca desde la calle Sarmiento hacia la zona periurbana y rural.
El tema, que actualmente sigue en comisión, destapó una serie de interrogantes fundamentales en el recinto: ¿quién debe ser el encargado de «fogonear» y llevar adelante la solución? Las miradas iban y venían entre el consorcio caminero, el consorcio canalero, el municipio y el propio Concejo.
Mi postura al respecto es clara: alguien tiene que hacerse cargo de esto, pero considero que el rol principal de ejecución no le corresponde al Concejo. El HCD está, fundamentalmente, para legislar, hacer ordenanzas y canalizar las inquietudes que presentan los vecinos afectados por las fuertes precipitaciones. Los concejales pueden exigir resoluciones y pedir relevamientos, pero su capacidad de acción directa termina allí.
Lo preocupante de la sesión fue que, tras los debates, no quedó claro quién será el responsable de iniciar los pedidos formales correspondientes. Resulta evidente que la intendenta y el Ejecutivo municipal deberán tomar las riendas del asunto, ya que, insalvablemente, será necesaria la intervención de la Provincia para que envíe a los técnicos o ingenieros capaces de determinar dónde radica exactamente el problema y cuál es la obra requerida. Los concejales mismos reconocieron que los desniveles en la zona complican el panorama, por lo que la solución definitiva probablemente implique la construcción de un canal de gran envergadura. Y para eso, necesitamos a los que verdaderamente conocen del tema en profundidad.
No debemos olvidar que este no es un conflicto nuevo. Es un problema histórico que resurge desde hace 10 o 15 años. Ya en aquel entonces discutíamos hacia dónde debía escurrir el agua, si hacia las lagunas o a través de canales de drenaje, enfrentándonos a los lógicos reclamos de los dueños de los campos vecinos que se negaban a que el agua inundara sus tierras.
Hoy, el tema volvió a moverse y ha entrado en comisión para su análisis, pero la burocracia no puede ganarle al clima. Ojalá que la solución total llegue lo más rápido posible, porque si vuelve a llover con intensidad, los vecinos afectados continuarán protestando, y lo harán con justa razón.
Desde este espacio, seguiremos muy atentos a cómo continúa el tratamiento de este expediente vital en las comisiones del Honorable Concejo Deliberante. El HCD ya cumplió su parte al dar visibilidad al reclamo; ahora es el turno de que los ejecutivos y los técnicos pongan manos a la obra.
