El desafío de las plagas en una campaña marcada por la variabilidad climática.
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En vísperas de la «Jornada de Cultivos 2026», el Ing. Agr. Fernando Flores (INTA Marcos Juárez) analizó el panorama sanitario de la región. Destacó la importancia del monitoreo constante frente a la resistencia de los eventos transgénicos y los efectos de las lluvias heterogéneas.
La Carlota. El manejo de plagas en el agro argentino atraviesa un momento de cambios profundos. La aparición de resistencias en insectos que antes eran controlados por tecnología y la volatilidad del clima obligan a los productores a «volver a las bases»: el monitoreo presencial en el lote. Así lo expresó el Ing. Agr. Fernando Flores, especialista en bioecología de plagas del INTA EEA Marcos Juárez, en una entrevista concedida a Francisco Huguet para el programa Sin Comentarios de FM Estrella.
Un escenario dispar para la soja y el maíz
Flores, quien encabezará mañana la Jornada de Cultivos 2026 en el establecimiento de Óscar y Marcelo Pico, señaló que el estado actual de los cultivos depende fuertemente de la «suerte» climática de cada zona.
«Hay zonas donde ha llovido más de 100 milímetros y otras, a muy corta distancia, que recibieron menos de 10. Esa condición local predispone a plagas específicas, como las arañuelas cuando los niveles de precipitación son bajos», explicó el especialista.
En cuanto al maíz, el ingeniero advirtió sobre la pérdida de eficacia en algunas tecnologías: «Estamos viendo novedades con respecto a la resistencia de plagas como la oruga cogollera en ciertos eventos transgénicos. Es fundamental instruir sobre cómo manejarlas a futuro ahora que la tecnología ya no brinda la protección total de antes».
Chicharrita: Un alivio temporal en la región
Uno de los temas que más preocupaba a los productores locales era el avance de la chicharrita del maíz. Sin embargo, Flores llevó tranquilidad basándose en los datos de la Red Nacional:
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Las densidades poblacionales han sido menores en esta campaña.
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Los estudios realizados en Marcos Juárez sobre la infectividad (la capacidad del insecto para portar patógenos) han arrojado niveles prácticamente nulos.
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No se han detectado chicharritas infectivas en los últimos muestreos, lo que da un panorama de alivio para el cierre de la campaña y la planificación de la próxima.
El monitoreo: La herramienta irremplazable
A diferencia de otros países como Brasil, donde las altas temperaturas constantes generan una presión de plagas mucho mayor, Argentina cuenta con ventajas climáticas, pero padece de fallas en la gestión de los tiempos.
«A veces se aplica con mucha anticipación de manera preventiva, y otras veces, por falta de monitoreo, se llega tarde cuando el daño ya está hecho», sentenció Flores.
El profesional enfatizó que el monitoreo exhaustivo es la única forma de minimizar los efectos de las «adversidades biológicas» (hongos, malezas o plagas) para que el rendimiento potencial establecido por la genética y los fertilizantes no se vea afectado negativamente.
Educación y terreno: Las claves del INTA
Flores, quien también se desempeña en el ámbito académico en la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Católica, destacó el valor de las jornadas a campo. «Poder visualizar los problemas en el momento y evacuar dudas in situ permite un diálogo que a veces se pierde en una charla técnica tradicional».
La jornada de mañana en La Carlota promete ser un punto de encuentro vital para que los productores locales tecnifiquen sus conocimientos y se preparen para los desafíos sanitarios de una agricultura cada vez más compleja.
