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La Carlota – Córdoba

La Balanza y la Ley: Schiaretti, la renovación política y el dilema que sacude al PJ en la Punta del Sauce.

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Por: Ricardo Horacio Valle

Por la Palabra nos revelamos, y hoy esa palabra revela una tormenta política en el horizonte de nuestra Punta del Sauce. El exgobernador Juan Schiaretti motorizó y mantuvo firme la Ley 10.406, sancionada a fines de 2016, una norma que pesó en la Balanza de la Decencia el principio de la renovación política, prohibiendo la reelección indefinida de intendentes, legisladores, concejales y tribunos de cuentas en la provincia de Córdoba.

Esta ley modificó el Código Electoral Provincial, estableciendo que los intendentes y concejales solo pueden ser reelegidos por un período consecutivo. A pesar de la fuerte presión de más de 200 intendentes y jefes comunales (tanto peronistas como opositores) que buscaban una excepción —entre los que se hizo escuchar la voz de José López en La Carlota—, Schiaretti se mantuvo inquebrantable. Su argumento fue claro: la prohibición es fundamental para la oxigenación de la gestión pública. A diferencia de Buenos Aires, donde la norma fue modificada para permitir un mandato más, Córdoba consolidó la limitación, prohibiendo que los mandatarios se perpetúen en sus cargos, incluso a costa de resistencias internas dentro del propio espacio político.

Sin embargo, esta ley que recogió muchas adhesiones y pesó la realidad con decencia, está generando hoy complicaciones profundas en el espectro político cordobés, y por ende, en La Carlota. Se nos pedirá cuenta de la Palabra y también de la gestión del tiempo. Trascendidos locales indican que Fabio Guaschino, quien tras 12 años al frente del ejecutivo local no tuvo oportunidad de re-reelección por la mencionada ley, tiene aspiraciones firmes a presentarse como candidato del PJ para intendente en las próximas elecciones de 2027.

Esto plantea una colisión de mundos en la Punta del Sauce. La actual intendenta, Natalia Bellón —incorporada a la política partidaria por Guaschino y convocada de urgencia para representar al PJ en 2023 ante la falta de un candidato potable—, necesita y tiene derecho a su propia reelección para concluir obras que proyectó. Bellon hoy enfrenta una ‘tiranía del cronómetro’ que el mercado electoral le impone, sintiendo que el tiempo de su mandato no le alcanza para terminar su obra.

Los tiempos se acortan, las elecciones de 2027 están a la vuelta de la esquina. De Loredo cuestiona marketing, Juan Whet no capitaliza su labor en la banca de los vecinalistas en el HCD, los libertarios no se animan y Esteban Guarino aún «no encuentra el equipo» ( UCR), mientras tanto el partido de Perón local se debate en una lucha de ‘como si’. ¿Dejará Natalia Bellon pasar la posibilidad de su reelección legítima por disciplina partidaria y respeto a su mentor?. ¿O competirá en una hipotética interna que divida aguas y debilite la gestión?. Que dirán en la «casa central» del PJ cordobés, bendecirán a alguien o se escuchará arréglense como puedan?

Las dudas se irán incrementando post mundial de fútbol, ese gran ‘cautivador’ que todo lo tapa. Mientras tanto, el hombre común, recostado en la gratificante siesta pueblerina se pregunta con dolor: ¿quedará resquicio en el fragor de la ‘re vs. el retorno’ para pensar y solucionar los inconvenientes y necesidades reales a las que se enfrenta el ciudadano de a pie en nuestra Punta del Sauce?. El desafío mercedario es redimir este cautiverio electoral y recuperar una ecología del tiempo que ponga el bien común por encima del deseo personal de poder.

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