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La Carlota – Córdoba

Luces y sombras en la nueva fisonomía del centro carlotense.

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El periodista Francisco “Paco” Huguet analizó la reciente instalación de nuevas luminarias en el sector comercial de la Avenida Vélez Sársfield. Si bien destacó el aporte estético y la inversión provincial de 16 millones de pesos, cuestionó la funcionalidad del proyecto debido a la frondosa arboleda y criticó la falta de limpieza tras la ejecución de las obras.

Por Redacción (Basado en el informe de Francisco Huguet)

En el marco de un plan de mejoramiento del espacio urbano, la ciudad de La Carlota ha visto en las últimas horas el encendido de un nuevo sistema de iluminación sobre la Avenida Vélez Sársfield. La obra, que se extiende por dos cuadras hacia el oeste partiendo desde la intersección con Calle España, ha generado un cambio visual inmediato, aunque no exento de controversias técnicas y operativas.

Una inversión millonaria para el centro

Según el informe de Francisco Huguet, la instalación consta de luminarias tipo farolas (entre 4 y 6 por cuadra, distribuidas cada 30 metros aproximadamente) sobre calle Vélez Sarsfield, entre M Moreno y N. Lopez.

Esta intervención forma parte de un proyecto más amplio que incluye la reparación de rampas para peatones con el fin de mejorar la accesibilidad y la seguridad en la vía pública. La obra fue posible gracias a un aporte de 16 millones de pesos efectuado por el Gobierno de la Provincia de Córdoba en su momento.

El dilema: ¿Estética o utilidad?

A pesar de reconocer el valor decorativo de las nuevas columnas y pérgolas, Huguet planteó una duda central sobre su utilidad real. “Como elemento decorativo puede ser atractivo, lo que no sé es si realmente es de utilidad”, reflexionó el periodista.

El principal inconveniente radica en la histórica y valorada arboleda de la zona céntrica. El follaje de los árboles, en muchos tramos, obstruye tanto la visión de las farolas como la proyección de la luz hacia la calle y la vereda. Según Huguet, la intensidad lumínica deseada pasa desapercibida debido a que las instalaciones quedan «tapadas» por las plantas, invalidando parcialmente el propósito funcional de iluminar la vía pública.

Críticas a la terminación y limpieza

Otro punto crítico del análisis se centró en la gestión de los residuos de obra. El cronista advirtió que, para instalar las farolas, fue necesario podar ramas que obstruían las columnas; sin embargo, los restos de poda y follaje fueron abandonados en las veredas.

De igual manera, denunció que la reconstrucción de las rampas de accesibilidad dejó un saldo de escombros y tierra acumulada en el espacio público. “Arreglamos por un lado algo, pero desarreglamos otra cosa. Queremos que todo luzca lindo, pero por el otro lado estamos afeando lo que se está haciendo”, sentenció.

Huguet concluyó instando a las autoridades municipales y a los responsables de las obras a completar los trabajos con la limpieza correspondiente, para que la buena intención del proyecto no se vea opacada por una ejecución deficiente en los detalles finales.

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