Profanar el Dolor: Vandalismo en el Homenaje a la Lucha contra el Cáncer Infantil.
2 minutos de lectura
Oplus_16908288
Por: Ricardo Horacio Valle
La Carlota amaneció con una noticia que duele más allá de lo material. En un acto de incomprensible falta de humanidad, desconocidos vandalizaron la nueva obra conmemorativa de la Lucha contra el Cáncer Infantil, ubicada en la plaza del Hospital San Antonio. El hecho, confirmado por un comunicado oficial del Municipio, consistió en el arranque de la placa que otorgaba sentido y nombre a este espacio de homenaje y memoria.
Un ataque al corazón de la comunidad
Este no es un simple daño a la propiedad pública. Estamos ante la profanación de un símbolo construido con un valor sentimental invaluable. Esa plaza y esa obra no son solo cemento y bronce; son el abrazo de un pueblo a las familias y a los pequeños guerreros que enfrentan la batalla más difícil.
Desde Sin Comentarios, hemos sostenido incansablemente que «la palabra es un don de Dios y se nos pedirá cuenta de ella». Pero también se nos pedirá cuenta de nuestros silencios y de nuestras acciones. Quien arranca una placa de este tenor, está arrancando un pedazo de la solidaridad que nos debe unir como carlotenses.
El contraste de la realidad
Este hecho de vandalismo ocurre apenas días después de que el nuevo Jefe de la Departamental, Federico Arrieta, hablara en nuestros micrófonos sobre la importancia de la «policía de proximidad» y el cuidado de los espacios comunes. La seguridad no solo depende de las patrullas; depende de la reserva moral de cada vecino.
Resulta doloroso contrastar el esfuerzo que hace la comunidad por visibilizar causas nobles, como la salud infantil, con la bajeza de quienes destruyen lo que es de todos. Como bien señaló el Padre Jorge Luis Basso en su mensaje de Cuaresma, necesitamos «suaves cachetadas» que nos despierten el respeto por el prójimo. Este acto, lamentablemente, es una bofetada violenta a la convivencia.
Un llamado a la responsabilidad
Desde FM Estrella nos sumamos al pedido de las autoridades: apelamos a la responsabilidad de quien haya visto algo. No podemos ser espectadores de la destrucción de nuestra identidad.
Si el 30 de Octubre de 1988, cómo radio, nos propusimos ser un «factor de presión para lograr soluciones», hoy presionamos para que el respeto vuelva a ser la regla en nuestras plazas. La Carlota no se merece el anonimato de la maldad, sino la luz de la solidaridad que esa placa intentaba honrar.
