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La Carlota – Córdoba

«Por tradición se llega a La Carlota»: Néstor Ramello y el alma campera de una fiesta que cumple 62 años haciendo patria.

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En una interesante conversación con el programa «Sin Comentarios» por FM Estrella y en sintonía con el testimonio brindado por Alejandro Moriconi, el reconocido animador, relator y hombre de campo Néstor Ramello desglosó el sentimiento criollo que late en las vísperas de la 62ª Fiesta Provincial de la Tradición. Entre vivencias de tambo, el galope de las tropillas entabladas, la histórica marcha a caballo por los caminos de la región y el valor irremplazable de la radio, Ramello reafirmó por qué La Carlota se sostiene como el epicentro cultural y afectivo del sur cordobés.
Por la redacción
Hay frases que quedan grabadas a fuego en la memoria de los pueblos y que sintetizan décadas de historia. Al abrir su diálogo con los periodistas Ricardo Valle y Francisco «Paco» Huguet en el programa Sin Comentarios (FM Estrella), el animador y relator criollo Néstor Ramello evocó aquel célebre eslogan publicitario popularizado por Miguel Ángel Borzato: «Por tradición se llega a La Carlota». Una máxima que cobra más vigencia que nunca al celebrarse la 62ª edición ininterrumpida de la Fiesta Provincial de la Tradición, una gesta comunitaria que marca un nuevo capítulo en la historia de la región y consolida el lugar de privilegio que ocupa la ciudad en la cultura de Córdoba.
Con 54 años de edad y radicado en Pasco, Ramello repasó sus profundas raíces camperas, surgidas de una familia trabajadora de abuelos y padres tamberos. Recordó con nostalgia las madrugadas invernales a las tres de la mañana, el ordeñe a mano apoyando al ternero en el corral, el esfuerzo para arrancar los viejos motores Volvo y aquella copita de ginebra matutina con la que los viejos combatían el frío antes de retornar al hogar.
Tras completar sus estudios, su vocación lo llevó a desempeñarse durante casi 20 años como puestero y peón general en la Estancia Deaño, un establecimiento que llegó a albergar más de mil caballos. Esa experiencia marcó a fuego su destreza en el manejo de las caballadas y selló su vínculo indestructible con las fiestas criollas y con La Carlota en particular.
Al analizar la evolución del festival, Ramello estableció un paralelismo entre el impacto nacional de La Carlota y otros centros tradicionalistas del país como San Antonio de Areco. Sin embargo, destacó una singularidad única que distingue a los pagos carlotenses: «En Areco el desfile se llena de turistas que vienen de Buenos Aires. En La Carlota pasa algo maravilloso que se da en muy pocos lugares del país: son cuadras y cuadras de la gente del propio pueblo que saca su silla a la vereda para ver pasar a los caballos, porque quién más quién menos ha sido puestero o ha desfilado alguna vez».
El animador reflexionó sobre los cambios en la fisonomía rural provocados por la llegada de los pools de siembra y la despoblación del campo, remarcando que eventos como el de La Carlota logran el milagro de reencontrar al vecino con sus raíces, vistiendo de boina y bombacha a toda la comunidad. Asimismo, ponderó el valor del «boca en boca» y calificó a la radio como la gran comunicadora irremplazable de las fiestas populares, capaz de generar una mística y expectativa colectiva que trasciende a la inmediatez de las redes sociales.
Como todos los años, el arribo de Ramello a La Carlota se concreta reviviendo una de las costumbres más hermosas del criollismo: la marcha o cabalgata a caballo. Partiendo desde Pasco tras su paso por la Fiesta del Talar en Madariaga, la marcha suma a jinetes y familias provenientes de Chazón, Santa Eufemia, Ucacha, Ordóñez, Sábal, Calchín y El Arañado.
El itinerario combina postas históricas y afectivas: Primera noche: Descanso en La Laguna a 10 kilómetros del punto de partida. Mediodía de parada: Estancia del Guaraní, de la familia Marinos. Segunda noche: Chazón, haciendo noche en el predio en el marco de los festejos por los 60 años de dicha localidad. Parada en Santa Eufemia: Tradicional mateada bajo la arboleda junto a los descendientes de la familia Rosales.
El clásico abrazo en Barreto: Parada obligada en el viejo andén de los galpones donde antiguamente descansaban los crotos, para luego hacer el ingreso triunfal a La Carlota en las últimas horas de la tarde.
Para esta travesía, Ramello destacó la presencia de cuatro a cinco tropillas entabladas, el infaltable acompañamiento del sulky —al que definió como «el perro de la tradición»— y el uso del carguero o «visiera» a la manera de los antiguos arrieros trasumantes del sur patagónico.
En un tramo emotivo de la entrevista, el relator rindió homenaje a los pioneros y referentes carlotenses que forjaron la mística del festival, recordando figuras entrañables como Don José Genta, Nelson Genta, Calú Tillous, Hugo Caranta, Nino Gómez, Ramírez, los chicos Viano y el Zurdo. De igual modo, celebró que jóvenes animadores de formación universitaria, como el ingeniero agrónomo Nacho Basteiro, se sumen hoy a las rondas de animación junto a figuras consagradas como Tato Olmos.
Ramello transmitió su alegría por ver cómo su propio hijo, Totito (quien realiza la cabalgata desde los 3 años de edad con sus petisos), abraza hoy la tradición. Para concluir, remarcó que para mantener viva la mecha entre la juventud es válido e indispensable integrar nuevas expresiones populares, como el cuarteto o los DJ, sin perder jamás el respeto y la amistad.

«La Carlota escribe todos los días su propia historia. La tradición no está escrita en un libro; la tradición se vive, se transmite en la mesa familiar y se lleva en la sangre».

 

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