La palabra que construye e ilumina la infancia: Mari Betti Pereyra fue distinguida por la Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil.
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En diálogo con el programa «Sin Comentarios», la reconocida poetisa, docente y gestora cultural de La Carlota repasó el hito de haber sido nombrada Miembro de Número de la AALIJ , con la asignación del sillón «María Luisa Cresta de Leguizamón», sus inicios infantiles inspirados en Sarmiento y su inagotable misión de tejer puentes de lectura y paz en las escuelas.
Por la redacción
Hay trayectorias literarias que trascienden el mero ejercicio de la escritura para convertirse en auténticas misiones de vida. En el ámbito de la cultura del sur cordobés, el nombre de Mari Betti Pereyra de Facchini es sinónimo de docencia, investigación y un compromiso inalterable con la formación lectora de las infancias. En una emotiva entrevista concedida al periodista Ricardo Valle durante la emisión de Sin Comentarios (FM Estrella), la escritora carlotense compartió los detalles de su reciente distinción nacional y reflexionó sobre la trascendencia de las letras en la sociedad contemporánea.
El pasado 15 de octubre de 2026, en el marco del congreso llevado a cabo en la ciudad de Córdoba, la Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil (AALIJ) nombró a Mari Betti Pereyra como Miembro de Número, una distinción de carácter vitalicio reservada para especialistas e investigadores de destacada trayectoria.
En dicho marco, la institución creó especialmente para ella el sillón académico que lleva el nombre de «María Luisa Cresta de Leguizamón» (conocida afectuosamente como Malicha), quien fuera docente emérita de la Universidad Nacional de Córdoba y una de las grandes pioneras en el abordaje riguroso de la literatura infantil en el país.
Este reconocimiento premia el prolífico trabajo ensayístico y de investigación desarrollado por Pereyra de Facchini para las publicaciones de la academia, entre los que se destacan estudios comparativos sobre autoras fundamentales como Graciela Cabal y Graciela Montes, además de sus presentaciones en congresos sobre el impacto de la lectura en la niñez ante contextos sociales complejos.
Al rememorar el despertar de su vocación, Mari Betti relató con simpatía que su primer contacto con la escritura en rima ocurrió cuando cursaba el quinto grado de la primaria. Durante una evaluación de historia sobre la vida y obra de Domingo Faustino Sarmiento, al redactar las respuestas notó que sus frases adquirían métrica poética, hecho que sorprendió a su maestra y marcó el punto de partida de un camino creativo ininterrumpido.
A los 15 años, mientras daba sus primeros pasos docentes como preceptora en un jardín de infantes, comenzó a componer sus primeros relatos y poesías dirigidos al público infantil. Con el transcurrir de las décadas, esa dedicación inicial se tradujo en una extensa producción bibliográfica que incluye obras como Cuentiversos para niños que sueñan, Cuento en Taza, Soltar Amarras – Poemas para Hoy, Coplas para la vida y 100 para el bolsillo, además de integrar más de 57 antologías colectivas.
Durante la charla radial, Pereyra( quien también se desempeñó como Directora Municipal de Cultura de La Carlota y actualmente preside la filial de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y de América Madre) sostuvo que escribir para los niños exige eludir las simplificaciones excesivas.
En ese sentido, remarcó que la literatura infantil debe equilibrar la magia, la fantasía y los valores estéticos con el tratamiento respetuoso de emociones complejas y problemáticas reales de la vida, citando como ejemplo sus trabajos sobre la vivencia del duelo y la pérdida en la niñez abordados a través de la poesía y el cuento.
«La escritura testimonia la actividad del hombre sobre el mundo y produce un gozo estético, pero mi compromiso principal es contribuir al proceso de construcción lectora, contagiando el gusto por la lectura para que los chicos se sientan identificados y enriquecidos como personas».
A pesar de llevar más de dos décadas de jubilada de la docencia activa, la escritora continúa recorriendo escuelas de La Carlota, de la provincia de Córdoba y de diversos puntos del país. En su rol al frente de la filial local de la organización cultural internacional América Madre, impulsa el programa «Pajaritas de papel», una iniciativa que conecta a alumnos de escuelas rurales y urbanas mediante el intercambio de cartas de puño y letra, habiendo llevado los mensajes de los niños carlotenses a comunidades de Argentina, Chile y Guatemala.
«El mundo necesita y necesitará siempre de la palabra; sobre todo de la palabra que construye, que nos acerca y que nos ayuda a comprendernos más», concluyó Mari Betti Pereyra de Facchini, reafirmando una vida dedicada a sembrar el amor por las letras.
